Es posible que no muchos equipos puedan jactarse de tener una identidad definida, ese sello que lo distingue, eso de saber a qué se juega; una facultad que no muchos poseen. Sin embargo, en un mismo escenario se enfrentaron justamente dos equipos que tienen muy en claro qué quieren y cómo pretenden llevarlo a cabo. Quizá por eso todo fue intenso detrás de ideas ambiciosas. Porque ni Godoy Cruz ni Argentinos suelen renunciar a su intención de jugar y de hacerlo bien. Pero sólo uno logró hacer...